Nigel Baker

Bolivia

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lunes 20 julio, 2009

Cordillera de Apolobamba

Acabo de tener la oportunidad de pasar unos días en la Cordillera de Apolobamba, después de las intensas celebraciones del Bicentenario de La Paz (¡muchas felicidades la Paz!). Es siempre importante para los embajadores acreditados en Bolivia conocer un poco cómo es la vida fuera de La Paz, y yo trato de viajar tanto como me lo permiten mis compromisos en la sede de gobierno.

Como siempre, quedé impresionado por el potencial turístico de la región. El turismo es un negocio gigantesco en todo el mundo, y Bolivia debería hacer todo lo posible para mejorar los servicios disponibles, de manera que los turistas puedan disfrutar las maravillas del país. La Cordillera de Apolobamba, con su fauna, su extraordinario paisaje, oportunidades para trekking y ecoturismo, y sus poblados históricos como Charazani y Pelechuco tiene un enorme potencial.  Pero aún hay mucho que hacer, en términos de infraestructura (por ejemplo, casi no hay lugares decentes dónde hospedarse, ni restaurantes, y los caminos y la señalización necesitan mejoras considerables) y conciencia.

No estuve de visita sólo para ver el pasaje. En 2011, espero celebrar el centenario de la expedición que hiciera el explorador e ingeniero británico Coronel Percy Fawcett para terminar la delimitación de la frontera entre Bolivia y Perú, a pedido del gobierno boliviano.  Esta fue una tarea sensible e importante, que él concluyó en varios meses recorriendo el difícil terreno de la cordillera y hasta el río Heath.  Pelechuco fue su centro de operaciones durante gran parte de la expedición, y la casa en la cual se quedó todavía está en pie. Sería bueno encontrar una forma de conmemorar esta importante e histórica contribución de un ciudadano británico a Bolivia.

 

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jueves 11 septiembre, 2008

El turismo en Bolivia

Escribo esto desde la Villa Imperial de Potosí, ya que estoy pasando unas cortas vacaciones para tratar de entender mejor al país recorriendo el altiplano. Ya he visitado Oruro y el Salar de Uyuni, y estaré en Sucre después de Potosí. A los turistas británicos yo les diría que hay lugares muy hermosos en Bolivia que vale la pena visitar.

Sin embargo… no puedo dejar de pensar que Bolivia necesita hacer más para vender su imagen al mundo. Como con todos los otros sectores en la economía global, el turismo es altamente competitivo. La Feria Mundial de Turismo de Londres que se realiza en noviembre -el mayor evento de esta naturaleza en el calendario- contará con la presencia de representantes y agencias de casi todos los países del mundo presentándose a sí mismos como "lo mejor" ante la industria turística mundial. Yo sé que el Viceministerio de Turismo de Bolivia tiene la intención de estar ahí, pero está luchando para encontrar un presupuesto para el stand de Bolivia.  Esto es una pena. El turismo debería ser considerado de la misma manera que cualquier otro sector de la economía - ciertamente, en el caso de Bolivia, probablemente tiene mayor potencial que la mayoría. Pero Bolivia, al igual que cualquier otro país en el mundo, necesita vender su imagen.

Un buen comienzo sería contar con mejores facilidades para los turistas -que también beneficiarían a los bolivianos-. De acuerdo con el Viceministerio, 24 mil británicos visitaron Bolivia el año pasado, un número que ha crecido anualmente durante los últimos diez años. Pero esta es solo una fracción de la cantidad que va a Perú. Sospecho que una de las razones es que Bolivia es, todavía, un país difícil de visitar. Los caminos que he recorrido desde La Paz hasta Uyuni y luego a Potosí dejan mucho que desear, aunque se están haciendo algunas mejoras. Ninguno de los pueblos en la ruta parece estar consciente de que el turismo, si se apoya (con bares, restaurantes, señalización, facilidades), es una gran fuente de ingresos para la economía local. E incluso en el Salar, una de las más grandes atracciones turísticas de Bolivia, la asistencia básica para los turistas es raramente visible.

Entonces mis felicitaciones a la familia Lora, propietarios del Hotel Luna Salada. Ellos van mucho más allá para que sus huéspedes estén cómodos y proporcionan servicios de primera clase. Si cada población en Bolivia tuviera un hotel de esa calidad, con la sonrisa y los servicios que lo complementen, Bolivia estaría rebalsando de turistas. ¿Por qué importa esto? Bueno, en 2006, los visitantes extranjeros a Gran Bretaña gastaron $US 34 billones en bienes y servicios. Turismo es la industria de crecimiento del mundo. Bolivia debería asegurarse de disfrutar de una tajada substancial de las ganancias.

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