Nigel Baker

Bolivia

FCO Logo
miércoles 22 octubre, 2008

El papel de una oposición

El 21 de octubre fue un día importante para Bolivia, con la votación en el Congreso para viabilizar un referéndum sobre el texto reformado de la nueva Constitución Política del Estado. Como escribí el 19 de septiembre, he tenido el privilegio de presenciar las negociaciones políticas que comenzaron en Cochabamba como uno de los observadores internacionales por la Unión Europea. Las conversaciones fueron difíciles, y nadie estará totalmente feliz con el resultado final. Pero esa es la esencia del acuerdo político. La perfección nunca es posible. En política, no se debe permitir nunca que lo mejor se interponga en el camino de lo bueno. Felicito a todos los actores políticos -Prefectos, Gobierno y oposición y en el Congreso- por su logro.

Puede que no todos concuerden, pero este acuerdo no hubiera sido posible sin una oposición fuerte. En el Reino Unido, la oposición parlamentaria es conocida como "la oposición leal a Su Majestad". Esto significa que son libres de criticar, de presentar propuestas alternativas al gobierno y, en general de oponerse al gobierno de turno. Pero también son leales a la Reina y al país, y a los mejores intereses de su pueblo. Un gobierno sin oposición, en cualquier país, está más propenso a cometer errores y menos preparado para ver el otro lado de la historia. Creo que muchas personas coinciden en que el texto corregido de la Constitución es mejor que el original que se aprobó en Oruro en diciembre. Una oposición constructiva y comprometida jugó un papel importante en lograr esto.

Al mismo tiempo, cualquier oposición acepta una pesada responsabilidad. Puede (y debe) argumentar que los intereses de las minorías deben ser respetados por la mayoría. Esto es algo que un gobierno democrático debe respetar siempre. Pero también tiene que aceptar que, finalmente, una mayoría electa tiene el derecho a dirigir el gobierno según los deseos de quienes le apoyaron. Para operar efectivamente en función a los intereses del país, una "oposición leal" necesita buscar compromiso y acuerdo con la mayoría si ello es posible, y criticar constructivamente si no lo es. El consenso no siempre se puede lograr. Pero sí se puede trabajar juntos en favor de los intereses del país, al margen de las diferencias entre los actores políticos involucrados.

 

 

  • Share this with:
jueves 25 septiembre, 2008

Bolivia y el mundo más allá

Como señalé anteriormente, la Unión Europea (UE) está participando como facilitador en el actual Diálogo Nacional que se desarrolla en Cochabamba. Allí estaré nuevamente esta semana, junto a otros colegas no sólo de Europa sino de otras organizaciones internacionales: Naciones Unidas, UNASUR y la OEA. La presencia de facilitadores internacionales en las conversaciones muestra la preocupación que siente el mundo -y no sólo los vecinos más cercanos de Bolivia- sobre la continua turbulencia política en el país. El mundo quiere una Bolivia próspera y estable, donde los desacuerdos políticos sean resueltos de manera pacífica. Esperemos que los políticos bolivianos puedan lograr esto.

Es significativo que, en esta instancia, el mundo haya venido hacia Bolivia. Creo que los bolivianos deberían estar preparados con más frecuencia a levantar su mirada fija en los asuntos internos de su país para ver el mundo más amplio que está afuera. Con frecuencia escucho a bolivianos decirme que Bolivia tiene una mentalidad insular debido a su situación de país mediterráneo. Pero en este mundo de comunicaciones globales, la mediterraneidad no es excusa. Sólo hay que ver a Suiza, Austria o Hungría en Europa.

Por ejemplo, estoy consciente de que el personal en mi Embajada, aún siendo excelente como lo es, no tendrá todas las respuestas a mis preguntas o problemas. Si quiero soluciones, puede que sea necesario buscarlas afuera. Pienso que esta analogía se aplica a Bolivia también. Temas como la organización del Estado, la distribución de los recursos o el papel de los pueblos indígenas no están confinados solamente a Bolivia. Otros han hecho frente a estos asuntos, y han encontrado respuestas.

Un mayor sentido de perspectiva global puede ser justo lo que Bolivia necesita.

  • Share this with:
viernes 19 septiembre, 2008

Diálogo sin presión

Escribo esto desde Cochabamba, donde estoy asistiendo al proceso de Diálogo Nacional en calidad de uno de los testigos por la comunidad internacional, como parte de la Troika de la Unión Europea *

Después de los recientes hechos de violencia, es una señal positiva que todos los actores políticos estén preparados para sentarse y buscar soluciones pacíficas y negociadas a la crisis política boliviana. La presencia de observadores internacionales y nacionales no garantiza el éxito del proceso. Pero es una señal de la seriedad del mismo, y de la buena voluntad de la comunidad internacional por ayudar de cualquier manera a Bolivia a encaminarse hacia un arreglo político pacífico.

Otra señal positiva, de todas las partes, sería una decisión de los radicales y militantes en las calles -los movimientos sociales y los grupos cívicos- de darle una oportunidad a las negociaciones. Esto significaría retornar a sus hogares, reducir el nivel de tensión y levantar medidas como el cerco a instituciones públicas o la marcha hacia varias ciudades, incluyendo Santa Cruz.

Es una verdad de perogrullo que nadie llega a un acuerdo sincero con una pistola apuntándole a la cabeza. La pistola, en este caso, son los grupos de presión en la calle. Sólo se podrá mejorar la atmósfera para el diálogo si los políticos tienen la oportunidad de hablar sin presión física y sin la amenaza de violencia. Esa es la manera democrática.


*La Troika es el "comité directivo" de la Unión Europea, y está conformado por la Presidencia actual (Francia), la siguiente Presidencia (en Bolivia será Gran Bretaña en representación de la República Checa que no tiene una embajada en La Paz) y la Delegación de la Comisión Europea.

  • Share this with:

Calendar

Search

Feeds

Tag cloud

Blogroll

Sitios del Ministerio de Relaciones Exteriores

Sitios del gobierno britanico