Uno de los temas constantes de las noticias en Bolivia es el de los bloqueos de calles y carreteras por grupos que buscan llamar la atención sobre algún tema, y así obligar a las autoridades nacionales o locales a responder a sus demandas. Estos bloqueos toman muchas formas, desde breves marchas en las calles de una ciudad, que bloquean las vías para los usuarios (especialmente frecuentes en La Paz) hasta un bloqueo formal en una de las carreteras principales.
Estos bloqueos tienen algo en común. Dañan los intereses del país y de todos aquellos que no son miembros del grupo de intereses que está involucrado. Es difícil calcular el daño económico que estas acciones provocan cada año, pero debe alcanzar los millones de dólares.
En una democracia, todos tienen el derecho a protestar y hacer conocer sus demandas, pero debe haber reglas para ello. Cualquier grupo que planee alguna protesta debe avisar con anticipación. Las carreteras principales no deben ser bloqueadas. Y los manifestantes, a fin de asegurar la simpatía pública para su causa, deben tener cuidado de no perjudicar los intereses de otros. En democracia, los ciudadanos tienen responsabilidades al igual que derechos. El derecho a la protesta debe siempre incluir la responsabilidad propia hacia los vecinos y conciudadanos. .
Los bloqueos salvajes dañan el turismo, los negocios y las comunidades en las cuales se producen. ¿Tal vez los grupos de interés deberían pensarlo dos veces antes de iniciar un bloqueo? Otras formas de protesta, más creativas y que no perjudiquen los intereses de otros, podrían finalmente tener más posibilidades de éxito. Y serían menos costosas para el país.
Posted at 19:53 12 mayo 2009 by Nigel Baker | Comentarios[0]
