América Latina vista desde Europa
Pienso que ha habido una crítica justa desde América Latina hacia Europa por haber descuidado sus vínculos con la región en los últimos 25 años. El fin de la Guerra Fría, y los acontecimientos en otras partes del mundo significaron que Latinoamérica cayera en la lista de prioridades de Europa. Nos enfocamos en otras cosas: el proyecto de la integración europea y su expansión hacia Europa Oriental; nuestras relaciones comerciales con los exitosos mercados emergentes de Asia; más recientemente el desafío representado por el islamismo extremista, manifestado en el aumento considerable de la violencia terrorista encabezada por Al Qaeda; nuestro enfoque tradicional en el desarrollo de África, y el Medio Oriente.
Pero considero también que esto está cambiando. La migración desde América Latina hacia Europa ha ayudado a traer a las personas de la región hasta nuestras puertas –todos sabemos por ejemplo acerca de la comunidad boliviana en España, pero incluso en Gran Bretaña existe una numerosa comunidad boliviana de 15 mil personas, y muchos más brasileros, colombianos, mexicanos y otros. La actual estabilidad económica de América Latina en relación a su pasado ha llevado a un importante incremento del interés comercial y de inversiones, con Brasil, México, Perú, Chile y Colombia a la vanguardia. Políticamente, cooperamos en un rango de foros multilaterales, en las Naciones Unidas y otros organismos, ayudados por nuestro similar enfoque hacia temas tan diversos como el desarme nuclear y el cambio climático. No es coincidencia que en el Reino Unido, el español esté comenzando a desplazar al francés como el idioma extranjero más estudiado por los niños en las escuelas.
Quedan algunos verdaderos desafíos tradicionales, como el suministro de cocaína desde Sudamérica para insaciable demanda europea. Pero creo que nuestra relación está madurando, y en las capitales europeas –incluida Londres- está en curso una re-evaluación de nuestras relaciones y cómo debemos desarrollarlas más. Pienso que este es un avance saludable, y espero que podamos ver los frutos de esta re-evaluación en los próximos años. El próximo gran paso será, pienso, una genuina integración en América Latina para permitir que la Unión Europea tenga colectivamente una contraparte no asimétrica con la cual tratar en la región. Pero esa es otra historia…
Posted at 14:36 10 noviembre 2009 by Nigel Baker | Comentarios[3]
